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motivaciones errones cirugiaTener unas expectativas realistas y una motivación correcta a la hora de someterse a una intervención de cirugía estética puede marcar la diferencia entre un paciente satisfecho y uno decepcionado con los resultados. Hay que tener claro lo que la cirugía puede y no puede hacer por un paciente. Los cirujanos plásticos no deben operar a todo el mundo, o al menos no deberían. En ocasiones adquirimos el rol de “guardianes de la realidad” en un mundo irreal que se mueve entre expectativas distorsionadas.

Los medios de comunicación son, en muchas ocasiones, los grandes culpables. Programas de televisión que convierten a una mujer normal en una candidata a Miss Mundo pueden generar expectativas poco realistas sobre el potencial de la cirugía plástica. Lo mismo ocurre con las revistas de moda y los programas de corazón que venden modelos de belleza muy alejados de la realidad.

Razones erróneas para someterse a una cirugía

  • Someterse a una cirugía para complacer a una pareja es un gran error. La cirugía estética no puede mejorar una relación. Someterse a una intervención estética es una decisión que debe tomarse por uno mismo, por convicción propia, no por agradar a un tercero, o para mejorar la apreciación en un determinado entorno. Existen muchas personas que creen que por conseguir un aspecto físico van a ser aceptados y queridos socialmente.
  • Querer parecerse a una celebridad. Los rasgos faciales y las estructuras óseas son únicas y características de cada persona, querer conseguir la cara de George Clooney o el físico de Halle Berry no tiene demasiado sentido.
  • Para sentirse mejor después de una pérdida o para recuperarse tras un periodo de crisis. Es responsabilidad del cirujano aconsejar a aquellos pacientes que acuden a la consulta y dan síntomas de estar pasando por problemas emocionales o depresiones y tratar de convencerles de que un retoque estético no es la mejor solución para superar sus problemas. Es fundamental que los pacientes presenten un adecuado equilibrio emocional.
  • Personas obsesionadas con un defecto físico menor. Un ejemplo sería el trastorno dismórfico corporal (TDC), que se produce cuando la persona se obsesiona con imperfecciones o supuestos defectos de su aspecto físico que son prácticamente imperceptibles por otra gente.
  • Adicción a la cirugía. Hay personas que presentan una dependencia enfermiza de la cirugía y a la medicina estética. En muchas ocasiones son personas que tienen una imagen muy pobre de sí mismas, y que son capaces de “afear” su físico por operarse una vez tras otra.

 

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