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¿Cómo seleccionar a un buen cirujano?

Encontrar un buen cirujano plástico no es sencillo, el paciente debe informarse sobre quiénes son los profesionales más destacados y con más experiencia en el área que desean tratarse; para ello deben hacer comparaciones -no vale con contrastar los títulos, los estudios universitarios o la especialización médica- la cirugía estética depende, en gran medida, del entrenamiento y la experiencia. Hay que preguntarse: ¿cuántas veces ha realizado el cirujano este tipo de procedimiento? ¿cómo han sido los resultados? ¿qué opinión tienen de él sus antiguos pacientes?…

julio puigEl paciente no debe olvidar que la Cirugía Plástica, Estética y Reparadora es una titulación oficial y homologada que requiere una residencia de cinco años. En España, por poner un ejemplo, hay 12.000 especialistas con dicha titulación; sin embargo, existen otros 9.000 médicos que ejercen la especialidad son contar con dicho título. En el listado que la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) tiene en su página web se puede confirmar que el cirujano cuenta con el título de especialista en Cirugía Plástica.

Otro indicativo para distinguir a un buen cirujano de otro mediocre es su lugar de trabajo. Los buenos profesionales operan en clínicas u hospitales que disponen de todos los medios necesarios para prevenir y solventar cualquier circunstancia o complicación médica que pueda producirse durante los tratamientos o las intervenciones. Los “supuestos” cirujanos plásticos suelen desarrollar su labor en domicilios privados o pisos particulares de dudosa seguridad médica.

Además, un buen profesional no promete intervenciones milagrosas ni resultados fuera del alcance humano. El buen profesional guía al paciente hacia la mejor opción y le ofrece expectativas realistas, nunca promete algo que no puede cumplir. Tampoco oferta tratamientos milagrosos ni vende humo con intervenciones revolucionarias que no tienen base clínica. Hay que evitar los médicos que tratan de “vender” las intervenciones sin preocuparse por el historial médico o los problemas de salud previos del paciente. No todo vale en el mundo de la estética. El cirujano muchas veces debe hacer la función de psicólogo y desaconsejar intervenciones a pacientes que muestran cierta inestabilidad emocional o una autoestima muy baja y que creen que la cirugía es la cura para todos sus problemas y frustraciones.

Los pacientes también deben desconfiar de las “gangas estéticas” que promocionan clínicas estéticas que funcionan como si se tratasen de supermercados. Ahorrar en un tema tan importante como la salud puede ser un peligro que no debería correrse. Y no quiere decir que lo barato sea malo, pero hay que informarse muy bien acerca del prestigio del centro estético.

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